En Aras del pasado, capítulo 2
─
Bien, Raniel -dijo Alesia ─ veo que eres muy honesta de tu parte.
─ Ya cumplí con mi parte ─ mencionó Raniel ─ podrías decirme ahora, el motivo de tu comportamiento.
─
Me esperas un segundo ─ acotó Alesia ─ hago una llamada y vuelvo.
─
Está bien ─ respondió Raniel.
Alesia,
sacó de su chaqueta, un celular y se dispuso a marcar y después de un segundo,
alguien respondió al otro lado.
─
¿Cómo estás? ─ preguntó Alesia.
─
Bien, pero a qué se debe tu llamada ─ señaló una voz femenina ─ pensé que
no querías que nadie interrumpiese tus adoradas vacaciones.
─
Jajaja, muy graciosa ─ Bromeó Alesia ─ es verdad, pero esto es importante.
─
Vaya, entonces dime ─ mencionó la voz.
Pasaron
unos quince minutos de una prolongada conversación.
─
Hazlo y después veremos ─ Demandó la voz.
─
Perfecto, así lo haré ─ respondió Alesia ─y procedió a terminar la llamada.
Entre
tanto katherine y Raniel platicaban a gusto sobre las bondades de la ciudad,
cuando llegó junto a ellas, Alesia.
─
Bien lo prometido es deuda, Raniel ─ comentó Alesia ─ perdona que no pueda
decirte del todo este asunto, pero tienes una particular forma de dibujar y el
retrato, me trajo recuerdos de alguien muy importante para mí y quiero
mostrárselos para que pueda comprobar mi historia.
─
¡Um! ─ exclamó Raniel ─ eso no se va a poder, jamás me he desprendido de
unos de mis dibujos, llámalo egoísmo, pero son como hijos para mí. Si quieres
puedes fotografiarlos y con esa cámara que tienes, que es de buena calidad,
seguro saldrán bien.
─
Vaya, no resulto como quería ─ acotó Alesia ─ pero algo, es algo. Me
dejas.
─
Claro ─ respondió la joven Larson.
Así,
la muchacha, tomó todas las fotos que quiso y una vez finalizado, devolvió el
block a su dueña.
─
¿Alguna vez has estado en Inglaterra? ─ preguntó Alesia.
─
No, para nada ─ comentó Raniel ─ con mucha suerte he salido hasta Puerto
Natales y Santiago, pero más de eso no.
─
Entiendo ─ dijo Alesia.
─
Nosotras nos vamos por dos semanas a Torres del Paine de excursión ─ informó
Katherine ─ y nos gustaría platicar un poco más contigo, ¿dónde te
podemos ubicar?
─
¡Este!... ─ señaló la joven un tanto curiosa ─ aquí.
─
¿Cómo que aquí? ─ exclamó Alesia con un marcado acento Británico y siútico, que
le pareció muy gracioso a Raniel.
─
Perdona ─ se disculpó la joven ─ me refería a que podrás encontrarme al frente,
ya que trabajo en el museo.
─
¿Por eso sabes Inglés? ─ preguntó Katherine un tanto divertida.
─
Jajaja ─ bromeó Raniel ─ no exactamente, digamos que es una norma en mi familia.
─
Pero el saber idioma, es fundamental en un mundo tan competente ─afirmó Alesia.
─
Jajaja ─ dijo entre risas Raniel ─ eso será en Europa, aquí en mi país, no es
obligación y es más opcional y como buen Chileno, somos bien relajados.
─
Eso he sabido ─ comentó Katherine con picardía ─ en Latinoamérica, todos son
más gozadores y muy buenos bailarines de salsa y algo más.
Ambas
muchachas se miraron y no pudieron contener la risa por mucho tiempo.
Alesia,
que conocía los gustos de su amiga, movía la cabeza, ante tal sugerencia.
─
Eres una bribona empedernida ─ exclamó Alesia.
─
Soy una mujer joven y regia ─ aseveró Katherine ─ y quiero disfrutar de los
placeres de la vida, lo más que se pueda.
─
¡vaya no pareces del tipo de mujer audaz! ─ exclamó asombrada Raniel.
─
¡Disculpa! ─ exclamó Katherine, haciendo un gesto de ofendida ─ soy una mujer
moderna con deseos de disfrutar de la vida en su plenitud.
─
Jajaja ─ rió Alesia
─
Jajaja ─ bromeó Raniel ─ eres divertida.
Después
de aquello, la joven Larson, vio la hora en su reloj de pulsera y comentó...
─
Bueno, debo despedirme porque mi tiempo de descanso ha concluido y debo volver
a mi trabajo ─ señaló ésta.
─
Espera un momento ─ rogó Alesia ─ un último favor.
─
Dime ─ dijo Raniel.
─
Podrías darme tu número de fono ─ demandó Alesia ─ para llamarte cuándo estemos
de regreso.
─
¡Um! ─ exclamó Raniel ─ ustedes son muy insistentes, no suelo darlo a
desconocidos, pero presiento que estará bien con ustedes.
─
¡Gracias! ─ dijo Alesia.
─
Toma ─ dijo Raniel ─ aquí tienes.
─
Nuevamente, gracias ─ acotó Alesia.
─
No hay problema ─ señaló Raniel ─ ha sido un placer conocerlas, será hasta su
regreso, que tengan un buen viaje y disfruten del paisaje, les encantará.
─
Claro que lo haremos ─ indicó Katherine.
─
Será hasta dos semanas más ─ señaló Alesia.
Las
muchachas se despidieron de Raniel y se unieron a su grupo, no sin antes
observar, como la joven dibujante se perdía dentro de aquel edificio.
Alesia
toma nuevamente su celular y marca.
-Anabelle ─ dijo Alesia ─...
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