El
tiempo pasa inexorablemente, es así, como Raniel, se encuentra afinando los
últimos detalles para la presentación de su proyecto. No es fácil estudiar
Arquitectura y mucho menos cursar el cuarto año a sus cortos 20 años, pero
siempre destacó por su inteligencia y creatividad por sobre el promedio de los
demás niños.
─
Estoy lista, me voy madre ─ dijo Raniel.
─
Que tengas éxito hija ─ alcanzó a decir Fabiola, su madre que
se resignó con verla por la ventana, mientras ésta corría por el autobús.
Una
vez en la universidad... y después de una extenuante presentación, el grupo se
reúne a las afueras de la facultad, para fumar un cigarrillo y aliviar así, el
estrés de la jornada.
─
No puedo creer que ese viejo todavía haga clases ─ comentó
un compañero.
─
Es el mejor en su área ─ señaló Raniel.
─
Pero eso no le da derecho a ser tan pedante ─ recalcó otro.
En
esos instantes suena un celular y todos revisaron sus chaquetas.
─
Es el mío ─ dijo Raniel ─ diga.
─ Raniel, soy Alesia ─ se
escuchó desde el otro lado ─ estoy de vuelta en Punta Arenas y
quisiera hablar contigo, ¿dónde podemos reunirnos?.
─
¡Hola, Alesia! ─ saludó ésta-¡Um!... mira en estos
instantes estoy en la universidad, pero salgo en veinte minutos más. ¿Te parece
si nos encontramos en el lugar en que nos conocimos?
─
Por mí está bien ─ Respondió Alesia ─ en
media hora entonces.
A
las nueve y treinta, dos chicas se reúnen enfrente del monumento al
viejo general.
─ ¡Hola, Alesia! ─ saludó
Raniel, al verla - ¿ cómo estuvo ese viaje?.
─ ¡Fantástico! ─ alabó
Alesia ─ es el lugar más maravilloso que existe
en esta parte del mundo.
─ ¡Um! ─ exclamó Raniel ─ ¡¿no
será mucho?!... Sin duda, en Europa hay lugares realmente bellos.
─
Claro que sí ─ afirmó Alesia ─ pero
esta región, no se queda atrás en hermosura.
─
Tú, dirás ─ señaló Raniel ─ ¿para
qué me has citado aquí?
─
¿Podemos ir a otro sitio? ─ pidió
Alesia ─ ¿podría ser una cafetería?, aún no me
acostumbro a este tipo de clima tan cambiante que tienen ustedes.
─ ¡Claro!, te llevaré a un lugar que de
seguro te encantará ─ Mencionó Raniel.
Una
vez en la cafetería la muchacha Inglesa, alabó el buen gusto de su nueva amiga.
─
Tenías razón, el local es bellísimo ─ alabó Alesia.
─
Me alegra que te guste ─ expuso Raniel ─ bien,
¿vamos al asunto?
─ jajaja ─ sonrió
Alesia y acotó ─ eres directa.
─
Así es ─ contestó Raniel.
─
Bien ─ explicó Alesia ─ verás,
las fotos de tus bocetos, las envié a casa con mi familia. Ellos, la revisaron
y quedaron sorprendidos y encantados con dichas fotos. Por ese motivo, quiero
hacerte una propuesta.
─ ¿Qué seria? ─ preguntó
Raniel, muy intrigada al respecto.
─
Mi familia quiere que tu viajes a Inglaterra ─ señaló Alesia ─ a
las afueras de Londres. Claro está, que ellos costearan todos los gastos y tu
estadía estará garantizada en casa de mis tíos.
─ ¿Por qué? ─ inquirió
Raniel ─¿cuál es tu interés y el
de tu familia?
─ ¡Uf! ─ suspiro Alesia y luego expuso. ─ eres
desconfiada, pero está bien; en tu caso haría lo mismo. Veamos, te lo planteare
de nuevo, ¿quieres viajar a Inglaterra? y así, conocer a mi familia y además,
puedas descubrir el misterio de tus dibujos.
─
¡Este!...No sé ─ exclamó Raniel ─ agradezco
tu invitación, pero es algo que debo conversarlo con mis padres y está el hecho
que estoy en pleno periodo de exámenes, no puedo dejar mi trabajo así
como así. La verdad, me pones en una situación difícil.
─
Tranquila, Raniel ─ mencionó Alesia ─ primero
piénsalo y convérsalo con tus padres. Con respecto a tus estudios, terminas y
me avisas. Referente al trabajo, ya te dije que mi familia se haría cargo.
─ Alesia, no soy una persona que acepte,
que otros se hagan cargo de mis responsabilidades ─ explicó
ésta.
─
¡Vaya niña!...Eres orgullosa ─ señaló ella ─ ¡¿quién
lo diría?! (en su corazón rogaba, porque Raniel aceptase aquella invitación tan
repentina).
─
Bien, lo pensare ─ adujo Raniel ─ No será fácil, ya que hay mucha
documentación que presentar, antes de realizar cualquier viaje.
─ Despreocúpate ─ señaló
Alesia ─ déjamelo a mí.
Mi padre es amigo del embajador y no hay nada que una llamada telefónica, no
solucione.
─
Vayas tienes todo planeado al parecer ─ dijo asombrada Raniel ─ me
sorprendes.
─
Gracias por el cumplido ─ acotó risueña Alesia ─ahora dejémonos de tonterías y dime,
¿no tienes curiosidad por saber más, sobre la muchacha del retrato?
─
¿No me digas que existe? ─ Exclamó Raniel muy sorprendida,
abriendo muy grandes sus ojos.
─
Eso mi querida, es una sorpresa ─ expuso Alesia, dando su cierta
importancia ─ vente conmigo y lo averiguaras.
─
Ya te dije, lo pensare ─ sentenció Raniel ─ no
te niego, que me atrae la idea de descubrir el misterio que ha envuelto ese
rostro desde mi niñez, pero cualquier decisión, la tomaré junto a mis padres.
─
Perfecto ─ dijo Alesia ─ entonces
estaremos en contacto hasta tu llegada a Londres.
─
Vaya lo das por hecho ─ recriminó
Raniel.
─ Así es ─ respondió enérgica Alesia ─ además,
que se nota en tus ojos, que tienes mucha curiosidad por saber.
─ ¡Puede ser! ─ exclamó
Raniel ─ no te lo negaré.
─ Raniel, sólo una cosa más te pido de
favor ─ indicó Alesia ─ y
es que lleves tus bocetos contigo.
─
De acuerdo ─ respondió Raniel.
Después
de acompañar a Raniel hasta el autobús, Alesia, tomó su móvil de su chaqueta...
─ Anabelle ─ comentó
Alesia ─ ¡ya está!, accedió, pero déjame
decirte, que es desconfiada la niña.
─ ¿Es normal no? ─ mencionó
ésta ─ acaso no harías tú lo
mismo y dime, ¿para cuándo sería el viaje?
─
Aproximadamente en un mes ─
señaló a grandes rasgos Alesia.
─
Bien, esperare hasta entonces ─ Comentó Anabelle y se despidió
de su prima Alesia.
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